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Contenidos contratados por la marca que se menciona

No es algo fácil de entender: si somos tan cuidadosos con nuestra tecnología, ahorrando para darnos algún que otro capricho con cierta asiduidad, ¿por qué cuando llega el momento de reparar una avería o sustituir un accesorio tan importante como el cargador, decidimos no rascarnos el bolsillo?

Casi todos hemos picado alguna vez, así que fuera máscaras. Pero, ¿por qué recurrir a componentes falsos? ¿Aceptamos la marca blanca, el gato por libre o ni siquiera sabemos lo que estamos comprando?

¿Por qué debemos protegernos de falsificaciones?

Componentes falsos BQ

La fórmula es sencilla: un smartphone, tablet o cámara fotográfica pasa por una larga travesía de pruebas y controles de calidad, viaja de un departamento a otro, se cotejan resultados y se vuelve al punto de partida. Un simple error detectado en el último momento puede tirar a la basura toda una tirada de producción.

Los fabricantes blindan sus productos para que nadie más los toque: pequeñas pegatinas o atornillados marcan esa delgada línea que separa conservar o perder la garantía. Y ya no se trata tanto de invalidar nuestro producto, se trata de evitar correr riesgos.

Sólo ante el peligro

Los componentes falsos imitan la estética externa de los originales, pero ni la circuitería ni los mecanismos de seguridad son los mismos. Para entenderlo de forma más clara veamos este ejemplo:

Componentes falsos BQ

Como nos informa el departamento de hardware de BQ, «en la foto se puede apreciar que los espadines de ánodo y cátodo de la celda falsa salen en posiciones diferentes. Además, la circuitería de protección, que garantiza la seguridad ante ciertos usos, también difiere. Las consecuencias de utilizar la celda falsificada pueden ir desde fallos con los niveles de carga o duración de la batería a casos extremos, pero posibles, en los que la celda puede llegar a combustionar o explotar, causando daños materiales y personales».

Pero, ¿por qué deberíamos saber que una batería en la que se especifican los mismos miliamperios y encaja perfectamente en nuestro móvil resulta ser una falsificación? Sí, tal vez el precio nos dé alguna pista. Y que el vendedor cuente con una página de traducción automática —esas maravillosas traducciones de Aliexpress—.

Cuando encuentras un producto un 50-60% por debajo de su valor nominal, algo falla. Si vas a comprar un producto y el vendedor rehuye de facilitarte fotos, medidas y requerimientos básicos de distribución, algo falla. La impresión 3D ha propiciado ese DIY (do it yourself): por internet circulan manuales que nos cuentan cómo lograr esa copia de museo.

Si un equipo desarrollador ha necesitado meses de investigación e instalaciones profesionales antes de comercializar de su producto, ¿por qué un tercero podría hacer igual sin perder algo por el camino?

Un mercado muy lucrativo

La industria de las falsificaciones no ha parado de crecer. Cerca del 25% de los videojuegos y el 20% de los smartphones vendidos internacionalmente son fakeMás del 40% de lo que China vende vía online es un producto de imitación. Ni que decir tiene que esto desemboca en millones de pérdidas para los fabricantes que invierten en patentes, licencias e investigación.

Componentes falsos BQ

Los sistemas para detectar falsificaciones cada vez son más complejos. Por ejemplo, para comprobar que una PCB (la placa verde de circuito impreso) es original, ésta debe someterse a espectroscopia por rayos X, test de voltaje y análisis de componentes.

El equipo de CustomCans mostraba esas secretas diferencias, más propias de ingenieros que de simples timadores. Cambiar el orden de color de una minúscula resistencia son algunas de las estrategias llevadas a cabo para proteger y diferenciar los productos originales de aquellos que no lo son.

Esto ha desembocado en un escenario de incertidumbre que, ante todo, marca un riesgo sobre el consumidor. Ese «toma el dinero y corre» nos deja, como usuarios, completamente desamparados. Se copian las fotos oficiales, se imita la descripción, se emulan los acabados pero, en el fondo, estamos ante scamsante marcas falsas haciendo dinero desde la otra parte del mundo, sin la menor preocupación.

La vida es eso que pasa mientras buscas un cargador extra

Como ya se ha demostrado en otras industrias, una falsificación puede comprender un riesgo para la salud: los reglamentos legales de comercialización existen para algo. Además, al falsificar algún componente, invalidamos la garantía, con los consiguientes costes de reparación extra.

Componentes falsos BQ

La gallega Rosa Vázquez lo confiesa: «siempre termino picando y comprándome cargadores en el Tiger para el iPhone, para tener en el coche o en la oficina por si las emergencias. No hay manera de que, a pesar del poco uso, el móvil decide que no los reconoce a la tercera o cuarta carga». Dinero tirado a la basura.

Frankie MB nos relata una anécdota similar: «hace unos años apostamos por dar un empujoncito a nuestra calidad de vida: disponer de un segundo cargador para el smartphone, a precio de risa, me permitiría desenvolverme en dos habitaciones a la vez sin arrastrar ningún cable. Durante un mes o dos no me importaba que aquel enchufe de marca genérica se desconectara de vez en cuando y tampoco que tardase más de la cuenta en recargar la batería. Al tercer mes decidí recolocarlo: de la regleta de mi habitación al cubo de la basura».

Y prosigue: «¿El motivo? Básicamente un petardazo que escuché desde el salón y que, de milagro, sólo dejó una marca negra tanto en el enchufe como en la regleta. Afortunadamente era lo único que tenía enchufado en aquel momento. Y sí, el olor a quemado me obligó a abrir todas las ventanas del departamento».

Componentes falsos BQ

No nos referimos únicamente a sortear una simple batería, sino el cargador con el que alimentas esa batería. Álex Ferrero nos relata: «Mi novia suele perder el cargador de su mirrorless cada dos por tres, así que se compra cualquier trasto para su Powershot. El cargador necesita que estires las patillas metálicas y hagas equilibrio con la batería porque se encaja con un resorte-muelle… es como cargar un arma. Tras varias intentonas conseguimos que cargue, pero por algún motivo sus amperios no son lo bastante buenos y la cámara no responde. Así que CADA VEZ que la enciendes tienes que pasar por un pequeño ritual:

  • ¿Es esta una batería original Canon? Si respondes “sí”, la cámara no te cree y se apaga. Si respondes “no”:
  • ¿Entiende usted los riesgos que corre con este producto no original? Si respondes “no”, la cámara vuelve a apagarse. Si respondes “sí”, te deja continuar. Cuando has logrado encenderla, el gato ya hace rato que se ha ido».

Cuando lo barato sale caro

La editora Laura Ruiz-Ocaña recuerda que, estando de alquiler en «uno de esos pisos de los años 50 de Madrid que parece que tiene mil años, los plomos se caían mucho y a veces olía a chamusquina. Mirando y mirando vimos que la caja de fusibles estaba puenteada de cierta forma para darse más potencia, o algo así. Estaba todo negro. Nos compramos un extintor de 10 euros y dormíamos básicamente con la esperanza de no morir quemadas (risas)».

«Dado que en mi ciudad no hay una gran variedad de tiendas especializadas, termino haciendo la mayor parte de mis compras por Internet. En una ocasión estaba involucrado en un proyecto de audio casero que requería un amplificador Clase D, así que me dirigí a Aliexpress y me armé de paciencia. Un mes después recibo un pequeño amplificador en un bonito chasis de aluminio mecanizado y con un potenciómetro muy fino, pero que hacía un ruido de mil demonios», nos comenta Alberto Ballestín, como buen aficionado a la electrónica.

El viejo lema «nadie da duros a peseta» no puede ser más veraz. Los precios de derribo deben economizar por algún lado: costes de materia prima, producción, distribución

Ballestín prosigue: «lo desmonté y pude ver que buena parte de los componentes montados en la placa estaban penosamente soldados. Peor aún, era evidente que alguien se había tomado la molestia de utilizar condensadores de segunda mano para ahorrar, ¿10 cochinos céntimos, tal vez? Aunque parezca mentira, hay alguien por ahí desoldando condensadores de la basura electrónica y reutilizándolos en productos nuevos».

Premio a la legalidad

Componentes falsos BQ

Como éstas, seguro que habrás oído cientos de anécdotas. Algunas por curiosidad, otras por puro desconocimiento. La recomendación es fácil: evitar comprar componentes cuya sustitución conlleve manipulación—por ejemplo, una pantalla o una batería no extraíble— o no sea responsabilidad directa del fabricante.

Un fabricante nunca vende al cliente final este tipo de componentes, por lo que el usuario suele acabar comprándolo a terceros: pero para esto ya existen los SAT, los servicios autorizados por el fabricante o el “soporte periférico” de resellers.

Estamos, por tanto, lucrando a terceros y perdiendo posibles ventajas que merecemos como compradores. Cada compra es un contrato: los clásicos cambios de pantalla que nos dejan un montón de píxeles muertos y pérdidas en la iluminación también nos eliminan nuestros privilegios como clientes.

Componentes falsos BQ

Es obvio que la falsificación afecta a todos los mercados, no está sólo presente en tablets y teléfonos móviles: de acuerdo con la OMS, casi un 10% de los medicamentos comercializados en todo el planeta son fake, desde placebos de azúcar imitando forma y color hasta versiones alteradas de los originales.

Y lo que muchas veces ignoramos es que estas prácticas afectan tanto a nuestra integridad como al medio ambiente. Be original, my friend.